Accidente en Horno Flash: Importancia de ratificar el Convenio 176 de la OIT

La semana pasada, cuatro trabajadores resultaron heridos luego de entrar en contacto con polvos metalúrgicos a alta temperatura en la caldera del horno Flash, equipo de fusión que es parte del área de Fundición de Chuquicamata que se encuentra en un proceso de adecuación desde diciembre de 2018.

Ante este accidente, los anteriores accidentes de trayecto, y accidentes fatales en la minería durante el año y los anteriores, es que los trabajadores de la minería siguen solicitando que el Estado de Chile pueda ratificar el Convenio 176 de la OIT sobre salud y seguridad en minas. Pero, ¿por qué este convenio es tan importante, y qué cambiaría en el país si lo ratificaran?

El Convenio 176 de la OIT es un documento referente a las condiciones y prácticas que el Estado de Chile debe planear y ejecutar, para garantizar de forma plena la seguridad y la salud de los trabajadores de la minería. 

La ratificación se hace efectiva cuando el Estado crea una legislación nacional que contenga las disposiciones y normas técnicas relativas a la vigilancia de la seguridad y la salud en las minas. 

Asimismo, disposiciones relativas a la inspección de las minas por inspectores designados a tal efecto por la autoridad competente, y los procedimientos para la notificación y la investigación de los accidentes mortales o graves, incidentes peligrosos y los desastres acaecidos en las minas. 

El empleador tiene la tarea de eliminar los riesgos, controlar los riesgos en su fuente, reducir los riesgos al mínimo mediante medidas que incluyan la elaboración de métodos de trabajo seguros, y, en tanto perdure la situación de riesgo, prever la utilización de equipos de protección personal. 

Por su parte, el trabajador tiene el derecho de notificar los accidentes, los incidentes peligrosos y los riesgos al empleador y a la autoridad competente. 

Además, puede debe exigir que se realicen las inspecciones y siempre conocer los riesgos existentes en el lugar de trabajo. 

El año pasado murieron 14 mineros en su lugar de trabajo, y para la Federación de Supervisores de la Minería Privada, Fesumin, es de suma importancia que el Convenio se haga efectivo cuanto antes, y se prevenga y evite la muerte de más trabajadores. 

Para el Presidente del Sindicato de Supervisores de Collahuasi, Carlos Zurita, sería un cambio rotundo, ya que “va a garantizar las fiscalizaciones, que a pesar de haber ido en aumento desde lo que pasó con los trabajadores de la Mina San José, no han sido suficientes”. 

“Hoy estamos en buen punto para poder sentarnos con el empresariado y con el gobierno para generar una política minera, la cual va a cuidar la salud y el trabajo de nuestros compañeros. Es súper importante este tema porque tiene que ver con seguridad y salud, que son temas que no se transan. Lo que tenemos que hacer es mejorar las condiciones con las que el minero trabaja”, finaliza.

2 comentarios:

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  2. Sería importante y no desmerecemos los esfuerzos para ello. Sin embargo, nos llama la atención el plantearlo como el dato clave para reducir -o evitar- la accidentabilidad.
    La realidad de los accidentes en la gran minería exhibe complicidad entre comités paritarios para avalar la versión patronal (Minera Escondida y CAINSA es caso pendiente, y apenas termine un ya connotado proceso judicial se hará público); a trabajadores que también obedecen seguir tal versión empresarial, muchos de ellos extraídos de la zona sur, a miles de kilómetros de sus familias y que, ya en el norte, sólo les queda acatar la mano patronal.
    Añádase la actividad irresponsable de la Mutual de Seguridad para, en los hechos, “dejar hacer”.
    Y la tarea vergonzante de SERNAGEOMIN (que en sus informes tiende a copiar la versión empresarial) y de la Dirección del Trabajo, que llega tarde y se remite a una “investigación” meramente formal.
    Claro que es importante que como Estado se ratifique tal Convenio. Pero no envolverá un factor determinante si se sigue evitando tocar los otros factores, incómodos ya que comprenden develar vínculos y complicidades. Y a un régimen económico que obliga a reventarse.
    Factores que, incluso con el mejor Convenio ya “vigente” en Chile, continuarán palpitando.

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