11 años después: El Estado deberá indemnizar a 31 de los 33 mineros de Atacama

La Corte de Apelaciones de Santiago ordenó al Estado a indemnizar a 31 de los 33 mineros que en agosto de 2010 quedaron atrapados en el derrumbe de la mina San José, en la Región de Atacama, donde estuvieron a más de 700 metros de profundidad durante 69 días.

“Se confirma, sin costas, la referida sentencia, con declaración que se condena sólo al Fisco de Chile a pagar a cada uno de los 31 demandantes la suma de 40 millones de pesos por concepto de indemnización por daño moral”, apunta el fallo del tribunal. 

“Lo expresado, deja en evidencia que los órganos del Estado han faltado a su deber de protección, actuando de manera negligente en el cumplimiento de sus funciones, lo que lleva a estos sentenciadores a concluir que es el Fisco de Chile, el que debe responder por la falta de servicio alegada y acreditada, por lo que el rechazo de la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por él, será mantenido”, sostiene el documento en el que se da cuenta del mencionado fallo. 

Por otro lado, el texto afirma que “no se debe desconocer que, si los órganos de la administración del Estado hubieran cumplido con su obligación legal de la forma en que fue previsto (como ha sido observado y concluido en la investigaciones realizadas como consecuencia del accidente de autos), en atención a la actividad de riesgo realizada por la empresa minera y la falta de condiciones de seguridad evidentes desde años antes del accidente, los 33 trabajadores no hubiesen terminado enterrados vivos en dicho yacimiento”.

“Debe recalcarse que la Mina San José contaba con todas las autorizaciones que le exige la ley para funcionar, a pesar de incumplir de manera reiterada y crónica con las exigencias básicas, constatado todo por los diversos entes estatales”, agrega el documento.

Finalmente, la corte estimó que “al quedar atrapados, no existiendo condiciones de seguridad o resguardo frente a situaciones como la sufrida, no pudieron ser rescatados en un tiempo inmediato, manteniéndose bajo tierra por un tiempo prolongado, provocándoseles a los trabajadores los daños sicológicos acreditados en el proceso”.

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