Chile y crisis hídrica: se planea alcanzar 71% de agua desalinizada en minería para hacerle frente según Cochilco

El calentamiento global es un hecho que afecta a la mayoría de los seres de este mundo, inundaciones, escasez alimentaria entre muchas otras catástrofes son las que  aquejan. Sin embargo, una que se está tratando con mayor cautela es la crisis hídrica.

Las proyecciones climatológicas advierten que en las próximas décadas Chile  será más cálido y seco, muy parecido a lo que la zona centro-sur ha experimentado en los últimos trece años de mega sequía. Actualmente, la mitad de las comunas del país sufren escasez hídrica, según las estadísticas entregadas por el Gobierno.

En este contexto, el hidrólogo Pablo Mendoza, académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, advierte que “las proyecciones de cambio climático indican aumentos de temperatura en Chile, disminución de las precipitaciones en gran parte del territorio nacional y, por lo tanto, una disminución del caudal medio anual de hasta un 50% para algunos de nuestros ríos”.

A día de hoy, el sector minero cuenta con una política nacional minera 2050, que tiene como meta el no superar el 5% de uso de agua continental de las aguas totales utilizadas. Por esta razón, el desarrollo y construcción de plantas desalinizadoras se ha vuelto fundamental. Con 13 plantas desaladoras mineras operativas y 15 proyectos en etapas de desarrollo, se espera llegar a un 71% de agua desalinizada en la minería de cobre para el año 2033.

Al respecto, el Secretario del Sindicato de Supervisores de Collahuasi, Víctor Riesco, expresó que “en la mayoría de los procesos productivos que se han ido desarrollando tanto en la antigüedad como a través de la Revolución Industrial, el agua es un elemento fundamental para su desarrollo”.

“Las mineras hace tiempo han visto una disminución en el consumo del agua de sus procesos y reutilización. Actualmente, se usan grandes acumuladores de agua y se purifica para ingresarla nuevamente al proceso, sin embargo, también existe una pérdida inevitable”, agrega. 

Riesco también explicó que “Chile no está exento de ser acusado por procesos altamente contaminantes, por eso es importante que se mejoren para generar un impacto menor en el medio ambiente. Es un gran avance la proyección de un 71% de agua desalinizada, sin embargo, el agua salada también puede impactar de forma negativa las zonas costeras por el aumento de la salinidad”, finalizó.

En este sentido, el hacer las inversiones más atractivas y viables, además de contar con el apoyo de expertos y gente calificada es fundamental para que las empresas logren emplazar estos proyectos de forma eficiente, optimizando los recursos e impactando lo menos posible el medioambiente.